Unas escuetas palabras en esta época convulsa, de heridas sangrantes que creíamos cerradas, de fosas comunes que las democracias han mantenido en el olvido y en la que la ignominia del resentimiento nos hace aún más viles. La Historia, aquella párvula materia que a muchos hacía temblar o bostezar en nuestros años escolares, no es objeto de estudio para unos cuantos filántropos que se sientan a ocupar una cátedra en cada universidad. Ni siquiera se trata de una excusa para contribuir a abarrotar el currículum escolar, ni es un pasatiempo para cuantos sabios y sabiondos habitan (y destruyen, oh sí día tras día-snif-) el mundo.
La Historia es una herramienta muy valiosa, que muchos han querido y siguen tratando de manipular, ocultar y recrear. ¿Qué hay más poderoso que estos gobiernos actuales ataviados de democrática vestidura bajo la cual se halla una avidez por poseer todos los recursos energéticos que la Madre Naturaleza nos brinda?
La Historia debe servirnos para aprender. Aprender de los errores propios y de los ajenos, para no volver a cometerlos. Ahí radica su importancia y la necesidad de que los datos que se vierten sean veraces. ¿Cuántas veces leemos la misma noticia en medios de distinto signo y creemos haber leído un suceso absolutamente distinto? Las fosas comunes con nuestros desaparecidos en la Guerra Civil y la posguerra españolas, l@s hij@s, herman@s, padres, amig@s cuyo rastro se perdió en una comisaría bonaerense, l@s niñ@s soldado de África y América Latina, los hijos de las mujeres violadas en la Guerra de los Balcanes, tantos dejo en el tintero... por falta de espacio que resulta vergonzoso que no nos acordemos más a menudo de ellos. Resulta más fácil ahogar estas realidades que se nos antojan lejanas (?) en la mediocridad y opulencia del consumismo del siglo XXI. Todos somos víctimas de este sistema pero, sobretodo, somos culpables cultivando y abonando este sistema artificial y autodestructivo que es el capitalismo. Aquí os dejo un enlace de una nueva iniciativa apoyada por Emmanuel Jal y algunos famosos, cantantes y actores en favor de la Paz en el mundo ¡que para algo sirva la publicidad y la fama!
Somos marionetas en manos de unos cientos (tal vez cientos de miles) de hombres y mujeres, de una corruptela politicastra que sólo se preocupa de su presente inmediato, parcheando los errores y maquillando sus decisiones. ¿Qué estamos dispuestos a hacer?
Sed felices.
domingo, 20 de febrero de 2011
Queremos paz en el mundo www.we-want-peace.com
Unas escuetas palabras en esta época convulsa, de heridas sangrantes que creíamos cerradas, de fosas comunes que las democracias han mantenido en el olvido y en la que la ignominia del resentimiento nos hace aún más viles. La Historia, aquella párvula materia que a muchos hacía temblar o bostezar en nuestros años escolares, no es objeto de estudio para unos cuantos filántropos que se sientan a ocupar una cátedra en cada universidad. Ni siquiera se trata de una excusa para contribuir a abarrotar el currículum escolar, ni es un pasatiempo para cuantos sabios y sabiondos habitan (y destruyen, oh sí día tras día-snif-) el mundo.
La Historia es una herramienta muy valiosa, que muchos han querido y siguen tratando de manipular, ocultar y recrear. ¿Qué hay más poderoso que estos gobiernos actuales ataviados de democrática vestidura bajo la cual se halla una avidez por poseer todos los recursos energéticos que la Madre Naturaleza nos brinda?
La Historia debe servirnos para aprender. Aprender de los errores propios y de los ajenos, para no volver a cometerlos. Ahí radica su importancia y la necesidad de que los datos que se vierten sean veraces. ¿Cuántas veces leemos la misma noticia en medios de distinto signo y creemos haber leído un suceso absolutamente distinto? Las fosas comunes con nuestros desaparecidos en la Guerra Civil y la posguerra españolas, l@s hij@s, herman@s, padres, amig@s cuyo rastro se perdió en una comisaría bonaerense, l@s niñ@s soldado de África y América Latina, los hijos de las mujeres violadas en la Guerra de los Balcanes, tantos dejo en el tintero... por falta de espacio que resulta vergonzoso que no nos acordemos más a menudo de ellos. Resulta más fácil ahogar estas realidades que se nos antojan lejanas (?) en la mediocridad y opulencia del consumismo del siglo XXI. Todos somos víctimas de este sistema pero, sobretodo, somos culpables cultivando y abonando este sistema artificial y autodestructivo que es el capitalismo. Aquí os dejo un enlace de una nueva iniciativa apoyada por Emmanuel Jal y algunos famosos, cantantes y actores en favor de la Paz en el mundo ¡que para algo sirva la publicidad y la fama!
Somos marionetas en manos de unos cientos (tal vez cientos de miles) de hombres y mujeres, de una corruptela politicastra que sólo se preocupa de su presente inmediato, parcheando los errores y maquillando sus decisiones. ¿Qué estamos dispuestos a hacer?
Sed felices.
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